Pulpa del diente

Pulpa del diente: definición y funciones

La pulpa dental es el tejido blando localizado en el interior del diente, en la cavidad pulpar, y que contiene el nervio, los vasos sanguíneos y el tejido conectivo.

La cavidad pulpar se extiende hacia la raíz del diente como el canal o conducto radicular que se abre hacia el tejido que soporta el diente, el periodonto. Los vasos sanguíneos y el nervio entran y salen del diente a través del foramen apical, comunicando la pulpa y el tejido circundante. Esto es clínicamente importante en la propagación de la inflamación desde la pulpa hacia el periodonto circundante.

La función principal de la pulpa dental es proporcionar vitalidad al diente. Su pérdida tras un tratamiento endodóntico no significa que el diente se pierda. Simplemente, el diente funciona sin dolor, pero pierde el mecanismo de protección que proporciona la pulpa.

Esta función protectora, responde a estímulos como calor, frío, presión, procedimientos operativos de corte de la dentina, caries… induciendo la formación de dentina reactiva, dando lugar a su protección y ayudando, por tanto, a mantener la vitalidad del diente.

Otra de sus funciones es la interacción con los tejidos circundantes en el desarrollo, iniciando la formación de los dientes.

La inflamación dolorosa de la pulpa produce una afección conocida como pulpitis. La principal causa de pulpitis es la presencia de caries dental. Si la inflamación es leve, puede ser reversible, pero si es grave, la pulpa puede morir, llegando incluso a provocar un absceso si no se trata.
Además de la caries, los traumatismos o el bruxismo, pueden afectar a la pulpa dental.


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