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¿Tienes poco hueso y necesitas un implante? Te contamos cómo solucionarlo
El hecho de perder un diente y no haberlo repuesto con un implante provoca que el hueso disminuya poco a poco.
La colocación de implantes dentales en pacientes donde no existe el volumen o la calidad de hueso suficiente se hace complicado, pero no imposible.
Por ello y porque los beneficios que aportan los implantes dentales son muy grandes, se hace necesaria la búsqueda de diferentes técnicas para aumentar dicha disponibilidad y así lograr una superficie que resista los implantes.
Para recuperar ese hueso perdido, es necesaria la realización de injertos óseos, siendo el hueso de otra zona del cuerpo del propio paciente el ideal, pero su obtención implicaría la necesidad de otra intervención adicional.
Regeneración ósea en implantes
La regeneración ósea es uno de los principales avances en este tipo de tratamientos en los últimos años, apareciendo en el mercado otros tipos de hueso, artificiales o de origen animal, que proporcionan al paciente la ventaja de poder realizar este tipo de regeneraciones sin la necesidad de realizar otra intervención quirúrgica en la zona donante.
Este tipo de injerto, en polvo o en pequeños bloques, se coloca en la zona receptora, dejando que se produzca su regeneración e integración con el propio hueso natural del paciente, consiguiendo una base suficiente y estable.
Estas técnicas de cirugía avanzada, junto con las elevaciones de seno maxilar y las expansiones alveolares, logran con éxito la colocación de implantes en situaciones que, desde el inicio, están desaconsejadas.
Si la falta de hueso existe en los sectores posteriores del maxilar superior, la técnica de elección sería la elevación del seno maxilar. Esta técnica consiste en elevar el suelo del seno maxilar rellenando parte de dicha cavidad con hueso, consiguiendo así una mayor altura ósea que proporcione sujeción a los implantes.
Si la reabsorción se encuentra en la mandíbula tanto en altura como en anchura, se pueden emplear técnicas de expansión de cresta para conseguir hacerla más ancha o se puede realizar regeneración del volumen crestal usando hueso y membranas de colágeno o de titanio, según la anatomía ósea.
¿Existe alguna otra alternativa a la regeneración ósea?
Sí, en ocasiones pueden colocarse implantes cortos, los cuales miden menos de 8,5 mm, o implantes de diámetro reducido. Tanto para valorar la viabilidad de unos como de los otros, es necesario un buen estudio mediante tomografía axial computerizada.
Técnicas modernas: Elevación de seno maxilar e injerto óseo dental
En la implantología actual, la falta de hueso ya no es un impedimento insalvable para recuperar la sonrisa. Gracias al desarrollo de técnicas de regeneración avanzada, podemos reconstruir la base ósea necesaria para garantizar la estabilidad de los implantes a largo plazo.
A continuación, detallamos las dos intervenciones más comunes y efectivas para pacientes con pérdida de masa ósea:
1. Elevación de seno maxilar
Esta técnica se realiza específicamente en el maxilar superior, en la zona de los molares y premolares. Debido a la pérdida de piezas dentales o al envejecimiento, el suelo del seno maxilar (una cavidad llena de aire sobre la boca) puede descender, dejando muy poco grosor de hueso para anclar un implante.
- El procedimiento: Consiste en elevar con cuidado la membrana que recubre el seno (membrana de Schneider) para crear un espacio vacío.
- El relleno: Ese espacio se rellena con material de injerto óseo.
- El objetivo: Ganar altura vertical de hueso para que el implante quede totalmente rodeado de tejido firme y no penetre en la cavidad sinusal.
2. Injerto óseo dental
El injerto óseo es una solución versátil que se utiliza cuando el hueso alveolar es demasiado estrecho o ha perdido densidad (atrofia). Es la base de la regeneración ósea guiada.
Existen diferentes tipos de materiales según su origen:
- Autoinjerto: Hueso extraído del propio paciente (normalmente de otra zona de la boca).
- Aloinjerto o Xenoinjerto: Hueso procesado de origen humano o animal (biocompatible y seguro).
- Materiales sintéticos: Biocerámicas que sirven como "andamio" para que el hueso natural crezca a través de ellas.
¿Por qué son necesarias estas técnicas?
El éxito de un implante depende de la osteointegración. Sin una cantidad mínima de hueso de calidad, el implante no puede soportar las fuerzas de la masticación y terminaría fracasando. Estas técnicas modernas no solo permiten colocar implantes en casos complejos, sino que también:
- Mejoran la estética facial, al evitar el hundimiento de los tejidos blandos por falta de soporte óseo.
- Aumentan la durabilidad del tratamiento, creando una base sólida para el tratamiento a largo plazo.
- Son procedimientos mínimamente invasivos, que hoy en día se realizan con anestesia local y tienen un postoperatorio muy controlado gracias a la tecnología piezoeléctrica y los factores de crecimiento.

