Los tratamientos estéticos como blanqueamiento, carillas, ortodoncia invisible y diseño de la sonrisa, permiten mejorar la forma, el color y la posición de los dientes. El dentista valorará tu caso y te orientará sobre la mejor opción para ti.
El color amarillento puede deberse a hábitos como el tabaco o el café, o al envejecimiento del esmalte. El tratamiento más eficaz es el blanqueamiento dental profesional bajo supervisión odontológica.
La ortodoncia, ya sea con brackets o alineadores transparentes, corrige la posición de los dientes. El odontologo realizará un estudio para planificar el tratamiento más adecuado teniendo en cuenta tus necesidades estéticas, precio y comodidad.
Las caries son lesiones provocadas por bacterias que dañan el esmalte. El tratamiento consiste en limpiar la zona afectada y restaurar el diente con un empaste. Detectarlas a tiempo evita dolor y complicaciones.
La sensibilidad aparece cuando el esmalte se desgasta o la raíz queda expuesta. Se alivia con pastas desensibilizantes y tratamientos de flúor en clínica para fortalecer el esmalte.
Suelen deberse a irritaciones, estrés o bajada de defensas. Se tratan con enjuagues específicos o geles cicatrizantes. Si las lesiones persisten más de una semana, se debe acudir al dentista.
El mal aliento o halitosis suele estar causado por acumulación de bacterias en la boca o por enfermedad periodontal. Una limpieza profesional y un correcto cepillado de lengua y encías ayudan a eliminarlo. Si persiste, conviene una revisión dental.
El sangrado es un signo de gingivitis, causada por placa bacteriana acumulada. Una limpieza dental profesional y una buena higiene diaria son clave para evitar que evolucione a periodontitis.
La falta de piezas dentales puede afectar la masticación y la estética. Las soluciones más comunes son los implantes, los puentes o las prótesis. El odontólogo determinará la mejor alternativa según tu caso.
La mala mordida puede causar desgaste dental, dolor muscular o dificultad al masticar. La solución pasa por un tratamiento de ortodoncia que corrija la posición de los dientes y mejore la función.
Los ronquidos pueden deberse a una mala posición de la mandíbula o problemas respiratorios. Existen férulas de avance mandibular que ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas durante el sueño. Requiere una consulta con un odontólogo.
El bruxismo provoca desgaste dental, dolor de mandíbula o cefaleas. El tratamiento más común es una férula de descarga nocturna que protege los dientes y relaja la musculatura mandibular.
El dolor de muelas puede deberse a una caries profunda, una infección o inflamación del nervio dental. El odontólogo diagnosticará la causa y puede recomendar desde una obturación hasta una endodoncia para eliminar el dolor y conservar la pieza.
El flemón es una infección en la raíz del diente o en la encía. Provoca hinchazón, dolor y, a veces, fiebre. Requiere atención dental inmediata para drenar la infección y aplicar antibiótico o realizar una endodoncia según el caso.
El dolor al masticar puede deberse a una disfunción temporomandibular, bruxismo o mala oclusión. El dentista valorará la articulación y puede indicar férulas, fisioterapia o corrección de la mordida.